Uno de los sectores que más se ha favorecido a partir de la incorporación de inteligencia artificial es la salud. Desde sus comienzos, ha ayudado a los médicos a obtener mejores diagnósticos, a desarrollar con mayor eficacia tratamientos y cirugías y, a la vez, a brindar seguridad.

En esta ocasión, nos interesa hablar acerca de un desarrollo de inteligencia artificial que previene a los pacientes acerca de los riesgos de determinados tratamientos o cirugías en el ámbito de la odontología. Una interesante investigación surgida en la Universidad Europea de Madrid.

Inteligencia artificial para detectar el índice de riesgo odontológico

El índice de riesgo odontológico (I.R.O.) es un proyecto ideado por el profesor de la Universidad Europea de Madrid, Javier Rodríguez, junto con un equipo compuesto por expertos en odontología.

Este proyecto consiste en adecuar el índice ASA, propio de la American Society of Anesthesiologist, a las particularidades propias de la profesión odontológica, en el campo de la salud. Logrando que este índice tenga contacto con las técnicas terapéuticas propias de la profesión, puede ser de utilidad para los médicos para establecer tratamientos adecuados y poder prescribir los mejores medicamentos para cada caso, en función de las enfermedades, patologías y problemas de cada paciente. Ello constituye un muy importante avance en el ámbito de la salud, ya que hasta ahora solamente se había aplicado en el campo de los diagnósticos.

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https://www.uma.es/sala-de-prensa/noticias/una-nueva-herramienta-de-inteligencia-artificial-previene-pacientes-de-odontologia-de-posibles-tratamientos-de-riesgo/

I.R.O. y la odontología

Según Javier Rodríguez,

“En odontología existen características y circunstancias especiales que la hacen diferente, que condicionan que en determinadas situaciones el riesgo de sufrir complicaciones por parte de nuestro paciente no se corresponda con el índice ASA”.

A lo que se apunta con esto, es a aumentar la cantidad de información que el especialista puede tener sobre el paciente, en cuestión de minutos. Estarían eliminándose los extensos plazos de construcción de la historia clínica y de un estudio atrás de otro, pudiendo de esa manera proceder más prontamente al tratamiento que éste necesita. Con la inteligencia artificial, se eliminan las pérdidas de tiempo y se favorece el archivo de cada paciente. En este sentido, señala Rodríguez:

“Tratamos de prevenir posibles riesgos del paciente, de evitar reacciones adversas ante medicamentos y, para ello, analizamos las diferentes patologías médicas que puedan interferir con el tratamiento odontológico”, señala.

Este sistema incluiría los nombres de todos los medicamentos para casos odontológicos. También contaría con más de 3000 principios activos. Esta información estaría combinada con datos acerca de situaciones de riesgo, prohibiciones para cada caso o el interés de pacientes con determinadas enfermedades o patologías antes de un tratamiento o cirugía. Para comprender esto, Francisco Valverde, experto en inteligencia artificial aplicada a la medicina, explica:

“La última tecnología que caracteriza los sistemas inteligentes como I.R.O suman permanencia, ya que, a diferencia de los seres humanos, estos no envejecen y no les afecta el paso del tiempo; rapidez y replicación, al trabajar con información infinita, y fiabilidad, puesto que no se ven afectadas por condiciones externas inherentes a las personas como, por ejemplo, el cansancio o la presión”.

El proyecto I.R.O. se encuentra en fase de lanzamiento. Lleva ya tres años siendo desarrollado en el marco del laboratorio de inteligencia artificial de la Universidad de Málaga. Sin embargo, el lanzamiento de I.R.O. es mucho más que dar a luz a un desarrollo de excelencia para el campo médico, es también una promesa. Los especialistas esperan, a partir de la puesta en práctica del mismo, poder trasladar la inteligencia artificial a todas las especialidades médicas.

 

 

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