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El término cyborg se acuñó en 1960, en plena carrera espacial. Los científicos Manfred Clynes y Nathan S. Kline utilizaron esta palabra como acrónimo de cybernetic y organism en un artículo donde se planteaba la posibilidad de crear un sistema que fusionara al ser humano con una máquina.

El cyborg, como concepto general, es un término futurista que describe al ser humano que goza de mecanismos tecnológicos y rasgos característicos. Esencialmente, los cyborgs son criaturas creadas a base de materia orgánica y una serie de dispositivos cibernéticos.

Cíborg, así, en español, según la Real Academia Española quiere decir «ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos». Humanos que al mismo tiempo son robots = Cyborgs. Hace unos años esto habría parecido fácil de entender y difícil de conseguir, pero hoy en día la tecnología está tan avanzada que se han cambiado las tornas y el concepto de cyborg es más fácil de hacer que de comprender.

La tecnología está cambiando nuestra forma de comprender la vida, pero también nos está cambiando a nosotros desde dentro de nuestro propio organismo. Cada vez se dan más casos de implementación de aparatos externos de monitorización que ejercen acciones sobre el organismo biológico. Por eso, ya es común la fusión del cuerpo y la máquina. Y, para comprender con exactitud qué es un cyborg, es fundamental entender esta unión.

El cuerpo humano es una maravilla de la ingeniería evolutiva. Pero, cuando algo falla, ya sea por enfermedad o trauma, las poderosas tecnologías que hemos desarrollado permiten sustituir extremidades perdidas o recuperar la capacidad de caminar. En ocasiones, la aplicación de tecnología al cuerpo humano puede ir incluso más allá de la mera recuperación, mejorando las habilidades naturales de las personas.

Actualmente, en la ciencia médica, se pueden encontrar una gran variedad de personas que tienen dispositivos tecnológicos integrados a sus funciones cotidianas y vitales. Por ejemplo, aquellas que debido a problemas cardíacos usan marcapasos, pues no podrían vivir ya sin ese dispositivo.

El cyborg humano, en las definiciones de mayor consenso, es una persona que goza de capacidades mejoradas gracias a la implementación de dispositivos cibernéticos en su cuerpo.

La fusión del cuerpo con la máquina convierte a estas personas en seres únicos, también conocidos como los «humanos del futuro».

La Ciencia Ficción y los Ciborgs

Piensa por un momento en un cyborg. ¿Qué imagen te ha venido a la cabeza? Casi con toda probabilidad habrás pensado en Robocop, Darth Vader o incluso el Inspector Gadget. Pero también lo es Eduardo Manostijeras y numerosos ciudadanos que un día puedes encontrarte por la calle. Incluso sin darte cuenta.

La literatura de ciencia-ficción y, sobre todo, el cine, han explotado mucho la idea (creando hasta un género nuevo: el cyberpunk).

La primera película en abordar el tema fue Cyborg 2087 (1966). También tenemos la exitosa serie de televisión El hombre de los seis millones de dólares (1973), con su respetiva réplica femenina La mujer biónica (1976), que tuvo igual o más éxito.

 

Hacia los humanos 2.0

El primer cyborg tal y como lo percibe la sociedad llegó en 1998. Ese año, el profesor de cibernética en la Universidad de Reading Kevin Warnick se sometió a una operación para implantarse un chip RFID en su brazo.

Otro perfil perfectamente identificable con los cyborgs sería el de Rob Spence. Él perdió un ojo cuando era niño y en 2009 decidió que era una buena idea contar con un ojo electrónico. Así, desarrolló una mini cámara removible que coloca en su cuenca para poder grabar lo que «ve» diariamente. Este dispositivo no se conecta a ningún nervio, lo que hace es transmitir a un monitor portátil o guardar los datos en una computadora.

El brazo biónico de James Young también tiene un puerto de carga USB, un monitor de frecuencia cardíaca, una linterna y un pequeño dron. Este brazo biónico está conectado a los nervios de su cuerpo y a los músculos del hombro. Eso permite que por ejemplo la mano al final del brazo se comporte casi como una mano normal y le permita coger objetos tan pequeños como una moneda gracias a los comandos que los músculos del hombro envían a los sensores integrados en el brazo.

Un avance más sobre el mundo de los ciborgs, lo lidera Elon Musk presentando un pequeño chip del tamaño de una moneda que permite conectar el cerebro humano a un ordenador. Este dispositivo, que forma parte del proyecto del magnate estadounidense Neuralink, permitiría captar la actividad cerebral para tener un mayor control de la salud, pero según Elon Musk, podría ser capaz de ayudar a resolver problemas o enfermedades como la pérdida de memoria o la ceguera.

 

Los primeros cyborgs reconocidos

En la actualidad, existen muchas personas que incorporan partes tecnológicas en su cuerpo por muy extraño que nos parezca.

Un ejemplo es Suecia. El país nórdico tiene más de 4.000 ciudadanos que llevan un componente electrónico en su cuerpo. ¿Cuál es la razón? Muy sencilla: la comodidad. Muchos usuarios prefieren llevar implantados un chip que sirva como carnet de identidad, e incluso la tarjeta de crédito, para llevar a cabo labores de forma sencilla.

Pero a pesar de usar implantes, estas personas no son consideradas como organismos cibernéticos.

Neil Harbisson seguramente sea el cyborg más conocido en la actualidad. De hecho, puede considerarse como el primero reconocido como tal por un gobierno, el británico, tras poder aparecer con su ojo artificial en la foto del pasaporte. No fue una tarea sencilla, y necesitó de un informe médico que corroborara su teoría: que su ojo artificial no era un añadido, sino que ya formaba parte de su cuerpo y lo necesitaba.

Neil Harbisson nació con una enfermedad congénita, llamada acromatopsia, la cual le impide ver los colores reales. Neil solo podía ver en escala de grises, blancos y negros.

El caso de Neil Harbisson es el más conocido por los usuarios, pero existen más ejemplos como el de Chris Dancy, más conocido como “el hombre más conectado del mundo”.

Dancy tiene 11 dispositivos en su cuerpo y cientos de aparatos en su casa de Brentwood -una pequeña localidad en Tennessee, EE. UU.- que le ayudan a cuantificar y registrar todo lo que hace y a medir sus constantes vitales a diario.

Su vivienda es una especie de laboratorio tecnológico y está repleta de aparatos, aunque no le gusta que sean visibles. «La tecnología imperceptible es mejor que la obvia», asegura.

 

Cyborg Foundation

En 2010 surge la organización Cyborg Foundation. Una fundación creada por Neil Harbisson y Moon Ribas, la primera mujer cíborg del mundo que se implantó sensores sísmicos en sus pies para detectar terremotos en el planeta en tiempo real.

La finalidad de esta fundación es la de ayudar a los humanos a convertirse en cíborgs y defender sus derechos. A lo largo de los años, la fundación ha colaborado con varias instituciones para mejorar el desarrollo de la tecnología y sobre los cíborgs en particular.

Con la aparición de esta tendencia, será cuestión de años que veamos normalizado un concepto que hace décadas era más propio de la ciencia ficción.

También la posibilidad de que estemos ante una evolución donde todos los seres humanos puedan implantarse tecnología en su cuerpo para convertirse en una especie mejorada gracias a estos recursos.

 

En definitiva, las modificaciones corporales han escalado a otro nivel de la mano de las nuevas tecnologías, de modo que está creciendo un nuevo segmento de la población que ve cómo su vida es mejorada por los avances.

Estamos viviendo una nueva revolución tecnológica que probablemente nos lleve a un futuro que no se puede comparar con ninguna época pasada, ya que está modificando al propio ser humano y a la visión que tiene de sí mismo.

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