Durante los últimos años, se ha hecho prácticamente imposible cuantificar el número exacto de residuos radiactivos que se ha generado a partir de la utilización de combustible quemado. En la actualidad – y debido a los grandes riesgos medioambientales que esto representa – encontrar  nuevas formas de deshacerse de dichos residuos constituye una de las problemáticas fundamentales en la agenda de la ingeniería moderna.

Es así como adquiere gran relevancia el trabajo elaborado por un grupo de científicos pertenecientes a la Universidad Estatal de Míchigan, en los Estados Unidos de Norteamérica. Este equipo, dirigido por la microbióloga Gemma Reguera, ha dedicado sus estudios, fundamentalmente, a la investigación sobre los microbios. Sin embargo, dichos estudios han logrado llamar poderosamente la atención, debido a que se ha empezado a tomar en cuenta su potencialidad para la correcta eliminación de los residuos radiactivos.

Ingeniería medioambiental

Contando con el financiamiento especial de la National Institute of Environmental Health Science Superfund Program, como así también por la Subsurface Research Program, el equipo de científicos y especialistas en materia de ingeniería de la Universidad de Míchigan, ha llevado a cabo el desarrollo de un microbio particular que – se estima – es capaz de eliminar el uranio y, de este modo, consumirlo, convirtiéndolo luego en un mineral.

http://www.radiohc.cu/noticias/ciencias/59221-descubren-bacteria-capaz-de-limpiar-el-agua-de-uranio-radioactivo

El antecedente de estas investigaciones, tiene que ver con el descubrimiento de una bacteria – conocida como “Geobacter” – la cual podía mantener una interacción ininterrumpida con el uranio. Fue a partir de ello que comenzaron a tener lugar una importante serie de investigaciones destinadas a propiciar un microbio que fuera capaz de neutralizar completamente todo material radiactivo.

Hoy en día, estas investigaciones han tomado un nuevo rumbo, dedicándose, particularmente, al tratamiento de aguas provenientes del subsuelo, que se encuentran fuertemente contaminadas por el uranio. Para ello, los especialistas en materia de ingeniería y los científicos que llevan adelante dichas investigaciones, debieron evaluar, primero, que las bacterias desarrolladas pudieran tolerar sin problema alguno la exposición a la concentración de residuos radiactivos. En lo que respecta a esto, la microbióloga Gemma Reguera, sostuvo que:

“El problema de la contaminación por uranio es que si no se limpia hasta la propia fuente, seguirá liberando uranio en el agua.”

Gemma Reguera

En relación con ello, el equipo de científicos y especialistas de la ingeniería – liderado por Reguera – lo que hizo fue desarrollar ciudades microbióticas (las cuales recibieron, inicialmente, el nombre de “biofilms”). Estas ciudades de microbios funcionaron generando una biobarrera, cuya acción fundamental es la de inmovilizar el uranio de una manera absolutamente más soluble.

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http://www.radiohc.cu/noticias/ciencias/59221-descubren-bacteria-capaz-de-limpiar-el-agua-de-uranio-radioactivo

De acuerdo con lo mencionado anteriormente, la líder de este equipo de especialistas de la ingeniería afirmó:

“Antes de que nuestros estudios de campo a escala  se centraran en ambientes contaminados donde la concentración de uranio estuvo en el rango micromolar, los “biofilms” que informamos en nuestro estudio podían estar expuestos a concentraciones milimolares que se sitúan 1.000 veces por encima que las células individuales.”

Gemma Reguera

La expansión de la ingeniería en el terreno anti-contaminante

Por otra parte, también podemos mencionar una serie de investigaciones llevadas a cabo por un grupo de ingenieros y científicos de la Universidad de Manchester, quienes también concentraron la totalidad de su atención en el correcto tratamiento de los desechos radiactivos, antes de que los mismos puedan extenderse en el entorno en cuestión. En otras palabras, dichos estudios apuntan, fundamentalmente, a la prevención de la contaminación del agua por medio de dichos desechos.

Además del éxito de las investigaciones con microbios, ambos equipos se encuentran trabajando para aplicar dichos organismos a desechos provenientes de otros tipos de materiales y metales tóxicos.

Con el paso del tiempo, veremos de qué manera la ingeniería y la ciencia logran abrirse paso, dando lugar a un mundo cada vez menos contaminado.

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