La intoxicación por monóxido de carbono es una de las problemáticas más frecuentes. Se da especialmente a lo largo de los meses del invierno. Hoy en día, es una causa habitual de muerte o de internación. Para dar respuesta a ello, un grupo de especialistas en ingeniería ha desarrollado una serie de sensores para evitar estos momentos de intoxicación.

El avance del que hablamos en esta ocasión fue llevado a cabo por un grupo de investigadores en ingeniería liderado por el catedrático Juan Andrés Bort. Surgió en el Grupo de Química Teórica y Computacional, en el interior de la Universitat Jaume I de Castelló, en España. El grupo formó parte de un interesante proyecto de investigación a nivel internacional. El objetivo de éste es desarrollar sensores que sean capaces de evitar directamente los procesos de intoxicación por monóxido de carbono, de gas natural o de gas envasado.

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Un caso importante de la aplicación de estos sensores se encuentra en la legislación argentina. Allí, se utilizó para fundamentar un proyecto de Ley para la instalación de sensores por gases tóxicos en espacios públicos.

Ingeniería que salva vidas

Actualmente, en Argentina, son más de 2.000 las intoxicaciones que se producen al año por monóxido de carbono o gas natural y envasado. En lo que respecta a las muertes por ello, éstas alcanzan cerca de las 250.

En el caso de España, de donde surgen estos proyectos de investigación, las cifras son inferiores a las mencionadas anteriormente. Sin embargo, para el nivel poblacional, no dejan de ser muy altas. Alcanzan los centenares de muertes al año por estas razones.

Son cinco los años que lleva hasta el momento la investigación desarrollada por este grupo de especialistas en ingeniería. Hoy, el resultado es la creación de prototipos de sensores que son capaces de detectar el riesgo por exceso de gas. Se trata de la posibilidad de un corte automático del gas en caso de que la concentración supere los límites que implican riesgo para la vida y la salud de las personas.

En primer lugar, se instalarán sensores que serán capaces de detectar la presencia de gas, tanto de monóxido de carbono, como de gas natural y gas envasado. En una segunda instancia, se instalan sistemas receptores. Estos, consisten en una válvula solenoide. Ella, se sitúa en el comienzo del tubo de ingreso de gas en los hogares. Finalmente, se cuenta con sistemas de transmisión que, ante la detección de una concentración superior a la segura de gas, emiten una señal que puede ser escuchada por el oído humano. La señal llega al sistema receptor, el cuál corta automáticamente el suministro de gas.

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