Los vehículos autónomos conectados son ya una realidad. Esto es así aunque todavía no se encuentren totalmente aceptados por una parte de los usuarios. Existen hoy en día algunas resistencias a su incorporación, pese a sus múltiples beneficios. Entre estos, se destacan la reducción de los accidentes de tránsito como consecuencia de distracciones y la inclusión de personas que por diversas cuestiones requieren de transporte con traslado puerta a puerta.

Otro problema vinculado a los vehículos autónomos que está haciendo cuesta arriba su incorporación en la vida cotidiana, es lo que tiene que ver con la conciencia del usuario y con la ética. Estas, han pasado a ser preocupaciones prioritarias, especialmente para las administraciones públicas y para los fabricantes.

Una respuesta ética

 

Para poder dar respuesta a esta problemática, el Instituto de Biomecánica de España se encuentra actualmente liderando el proyecto europeo denominado como SUaaVE. Significa SUpporting acceptance of automated Vehicle. Este, cuenta con financiación directa del programa Horizonte 2020.

El principal objetivo de este proyecto es poder mejorar tanto la respuesta como la sensibilidad de los vehículos autónomos. Así, se apunta a hacerlos más conscientes de las necesidades de los usuarios, como así también de las personas que circulan a pie por las calles y de los otros conductores con los que se comparte eventualmente en las carreteras. En este sentido, el Director de Innovación en Automoción del IBV sostiene que:

“Conseguiremos una mayor aceptación del vehículo autónomo al resolver la brecha existente entre tecnología y las necesidades reales de los ciudadanos”.

Para poder hacer todo esto posible, se apunta a generar una muy estrecha colaboración entre las universidades, los centros tecnológicos y las empresas fabricantes. Ello, mediante un proceso de diseño que tendrá en cuenta siempre al usuario final de los vehículos autónomos, a las personas que los conducirán. En otros términos, un diseño orientado básicamente a las personas.

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Una revolución en la concepción de los vehículos autónomos

 

Este proyecto busca resolver la brecha mejorando las sinergias de las ciencias sociales, como así también el mercado del automóvil y las investigaciones vinculadas a factores humanos en relación con ello. En relación con ello, afirman que:

“Se trata de poner a la persona en el eje del desarrollo tecnológico y no a la inversa. Para ello, realizaremos un proceso continuado de evaluación, diseño colaborativo y creación de prototipos que serán probados por los propios futuros usuarios”.

Hoy en día, los vehículos autónomos cuentan con más de 4.000 usuarios potenciales. Además, son más de 100 los profesionales y las entidades que se encuentran interesados en participar de este proceso. Se espera que, pronto, se puedan dar mejores y más eficientes respuestas para una mayor aceptación e incorporación de los vehículos autónomos en la vida cotidiana de las personas.

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