¿Sería posible no ilusionarse con la posibilidad de ser invisibles? Durante muchísimos años, nos hemos emocionado con centenares de libros y películas de ciencia ficción que ponen frente a nosotros una de las capacidades más extraordinarias y anheladas que podría tener un ser humano: la invisibilidad.

Wells y su personaje, Griffin, en “El hombre invisible”; Sue Storm de “Los cuatro fantásticos”, La capa de invisibilidad de Harry Potter, las naves klingon de “Star Trek”, el avión invisible de la Mujer Maravilla, J.R.R. Tolkien y el anillo que puede hacer a alguien invisible. Todos ellos y muchos más han estimulado, a lo largo de los años, nuestro profundo deseo de ser, algún día, imperceptibles ante el ojo humano ajeno.

Fuente: http://www.virginradio.fr/harry-potter-la-cape-d-invisibilite-testee-par-l-armee-britannique-galerie-2379042-3179687.html

La ingeniería: camino hacia la invisibilidad

Hace no mucho tiempo, se ha descubierto una serie de metamateriales que son creados en laboratorios, puesto que no se encuentran en la naturaleza, y poseen importantes propiedades ópticas. Estos, se generan partiendo de la inserción de implantes de metales conductores extremadamente pequeños (como cobre y plata) en una sustancia determinada, lo cual, permite que las ondas electromagnéticas que la tocan se curven de maneras asombrosas.

¿Has notado cómo se curva un palo si lo insertamos en una piscina? Ese tipo de efectos ópticos se conocen como “refracción positiva” y hace referencia, también, a la curvatura que sufre la luz cuando atraviesa algún medio transparente.

Cuando la luz atraviesa algún tipo de cristal, agua u otro material transparente, disminuye su velocidad al chocar con sus átomos.

Si la ingeniería lograse controlar el índice de refracción, pudiendo dirigirlo hacia la dirección que deseemos, podríamos obtener un metamaterial capaz de cubrir a cualquier tipo de objeto. De ocurrir esto, la luz podría llegar de infinidad de direcciones diferentes, chocando con la cobertura especial y el índice de refracción se curvaría a su alrededor, convirtiendo a este índice en negativo y haciendo, así, del objeto cubierto, un cuerpo total y completamente invisible.

En el año 2006, el físico John Pendry, del Imperial College de Londres, en conjunto con los físicos estadounidenses David Smith y David Schuric, de la Universidad de Duke de Carolina del Norte, formularon una teoría, conocida como “teoría del manto”. Esta, surgió de una investigación en la cual calcularon el perfil de refracción de un caparazón hueco y esférico, que era capaz de interceptar haces de luz, curvarlos e introducirlos dentro de la esfera, para poder, luego, redirigirlos hacia afuera, a través de refracción, donde continuarían su camino original como si nada hubiese ocurrido.

John Pendry

(John Pendry. Físico e investigador del Imperial College de Londres, Inglaterra). Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Li8ZSij7YKM

En otras palabras, los científicos insertaron pequeños circuitos eléctricos en bandas de cobre, en forma de círculos planos concéntricos. Esto permite canalizar y curvar la trayectoria de la radiación de microondas en una forma específica. Esto se generó a partir de un artefacto desarrollado con diez anillos de fibra óptica cubiertos de elementos hechos de cobre. De esta forma, descubrieron satisfactoriamente cómo un anillo de cobre que se encontraba por dentro del artefacto se hacía casi invisible ante la radiación de microondas, arrojando solamente una casi imperceptible sombra.

Ingeniería: de ciencia ficción a realidad

Si bien los experimentos anteriores utilizaban la radiación de microondas, se está investigando la posibilidad de generar metamateriales que puedan refractar la luz visible. Es para esto que se necesita del mayor aprovechamiento multidisciplinario posible, ya que se implementan compuestos que utilizan, tanto superconductores, como nanotecnología de distintas complejidades.

Con camino lento pero seguro, la ingeniería continúa avanzando en sus descubrimientos y resulta ya asegurable que, en no mucho tiempo, podremos estar hablando con certeza de la existencia material de lo tan anhelado por aquellas decenas de novelistas de ciencia ficción: la invisibilidad.

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