Si bien es cierto que el transporte aéreo es reconocido como uno de los más seguros actualmente existentes, aún queda mucho que resolver en tecnología para adecuar sus servicios a las necesidades y la confianza de las personas. Un problema frecuente en este sentido suele encontrarse en las fallas y retrasos. Problema que, a la vez, parece estar por ser eliminado gracias a importantes avances de los que hablaremos a continuación.

Seguridad y mejoras en el servicio de los aviones con tecnología

Recientemente, la Universidad Carlos III de Madrid ha participado de un proyecto de investigación en Europa, que recibe el nombre de TBO-Met. En este, se llevó a cabo la creación de un algoritmo, que tiene por fin maximizar el nivel de previsibilidad de los vuelos. Pero, a su vez, está orientado a reducir sustancialmente el riesgo de que el avión en puedan encontrarse con fenómenos meteorológicos que puedan ser potencialmente peligrosos.

Este nuevo algoritmo, orientado a mejorar considerablemente la tecnología de los aviones, será una herramienta para aumentar sustancialmente la seguridad de los aviones. Mejorando la seguridad, se podría apostar a un aumento sin riesgos del tráfico aéreo y la cantidad de servicios ofrecidos, pero sin perder de vista las mejoras en la previsibilidad de horarios y la exactitud de las condiciones de los servicios.

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Este algoritmo va de la mano, necesariamente, de mejoras exponenciales en la tecnología para la precisión de los pronósticos meteorológicos. Actualmente, los fenómenos meteorológicos que pueden potencialmente ser peligrosos son muy difíciles de prevenir. Es complejo determinar las variaciones que éstos tendrán, su duración e intensidad. En este sentido, los avances en tecnología para la precisión permitirán evitar los riesgos para quienes tomen vuelos, a la vez que ayudará a reducir los retrasos como consecuencia de la adecuación de los servicios a las problemáticas ambientales circunstanciales.

Tecnología que avanza

La investigación desarrollada por los científicos y especialistas en tecnología del TBO-Met dio lugar a un algoritmo que se aplica a la trayectoria aérea de los aviones. Es decir, a su plan de vuelo. Esto prevé todos los movimientos del avión, sus tiempos y distancias, como así también los fenómenos meteorológicos que puedan llegar a tener lugar o a gestarse en su trayecto.

Según sostuvo Manuel Soler Arnedo:

“El impacto de la meteorología y la incertidumbre asociada en la aviación es muy alto. Se estima que aproximadamente entre el 20 y el 30 por ciento de los retrasos en Europa están relacionados con el clima, con unas pérdidas estimadas de entre 180-200 millones de euros al año”.

Se estima que, con el paso del tiempo, este algoritmo permitirá evitar y reducir sustancialmente los retrasos y los riesgos implicados al clima. De esta manera, se estará dando un gran paso en favor de la optimización de los tiempos y de la seguridad de las personas.

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