Actualmente, estamos asistiendo a un cambio de época en lo que refiere a la autonomía alimenticia. Ello, puede observarse en la búsqueda cada vez más frecuente por parte de los consumidores de productos de origen natural, sea mediante mercado o compra directa a los productores. Sin embargo, no todo es lo que parece. Para evitar riesgos y decepciones en este proceso, acudimos a nuevas innovaciones en ingeniería.

Con ingeniería se eliminan las estafas a la alimentación saludable

La proliferación y difusión de Internet, de discursos digitales y de dispositivos de acceso a las plataformas online ha generado una importante democratización de la información. En este sentido, hoy, es sencillo para una persona buscar datos acerca de cómo mejorar su alimentación.

De esa manera, podemos enterarnos acerca de nuevos productos, de espacios donde comprar, de las mejores combinaciones para nuestro organismo, entre otras cosas. Pero, además, ahora podemos saber qué es bueno para nosotros, sin necesidad de acudir en primera instancia a un profesional de la salud.

En este sentido, un elemento que es constantemente promocionado como ideal para la salud es el aceite de oliva. Si bien este se encuentra dentro del grupo de las grasas, está catalogado como un tipo de grasa saludable. Es exactamente el tipo de grasa que nuestro organismo admite y necesita.

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Pero ¿siempre el envase trae lo que la etiqueta dice? Un problema con el que colisiona la búsqueda por la autonomía alimenticia, es lo que podríamos llamar la estafa. Y justamente en el caso del aceite, son muchos los profesionales y compradores que denuncian, con frecuencia, que el aceite que compran no es exactamente aceite de oliva. En estos casos, podemos estar hablando de falsificación.

Avanza la ingeniería contra la falsificación

El avance del que hablamos en esta ocasión se relaciona con la cantidad de casos denunciados de falsificación del aceite en la etiqueta. Esto es, cuando se pone en la etiqueta una denominación de “aceite de oliva extra virgen” y lo que se obtiene en realidad no es ello.

Fueron investigadores y especialistas en ingeniería de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del Scintillon Institute de Estados Unidos, los que lograron crear un dispositivo capaz de detectar las falsificaciones. Un dispositivo que “se da cuenta” de si el etiquetado se corresponde efectivamente con el contenido del envase.

Se trata de una herramienta que puede distinguir distintos tipos de aceites. Una distinción posible, incluso, cuando las diferencias son mínimas. No importa cuan similares sean los aceites, esta nueva ingeniería puede dar cuenta de las diferencias de calidad.

Para lograr esto, los especialistas colocaron en el dispositivo diodos láser. Ello se debe a que los aceites adulterados presentan un grado representativo de emisión de fluorescencia. Un nivel de fluorescencia diferente al del resto de los aceites.

Otra novedad de este avance en ingeniería tiene que ver con su construcción. Se fabrica directamente a través de impresoras 3D. Ello favorece que los costos de su puesta en funcionamiento sean bajos.

Los trabajadores del sector oleícola presentan entusiasmo sobre estos avances, ya que permitirán reducir sustancialmente las pérdidas económicas.

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