Desde hace tiempo, la tecnología ha dejado cada vez menos cosas en manos de la magia y de la imaginación. En este caso, hacemos referencia a la posibilidad de que un dispositivo permanezca en un espacio exterior, bajo los rayos directo del Sol,  y que pueda seguir enfriando lo que se encuentra en su interior sin la necesidad de emplear energía eléctrica. Lo que hace un tiempo atrás podría haber parecido insólito, hoy es una realidad, gracias a un nuevo sistema diseñado en cooperación entre el MIT y Chile.

Una nueva manera de garantizar la refrigeración ahorrando energía

Sin tener partes móviles, este aparato funciona mediante un proceso de enfriamiento radioactivo. Este bloquea la luz solar para evitar el calentamiento, a la vez que radia luz infrarroja de manera eficiente, que se dirige a la atmósfera, enfriando de manera notable por debajo de la temperatura del ambiente.

Un elemento a destacar tiene que ver con que se trata de un sistema simple y accesible económicamente. La clave para su funcionamiento tiene que ver con un tipo especial de aislante fabricado en polietileno que recibe el nombre de “aerogel”. Es un material especialmente ligero que bloquea y refleja los rayos visibles de luz del Sol de manera que estos no puedan penetrar a través de él. Además, es un material altamente transparente a los rayos infrarrojos que son los que transportan calor, para permitirles que puedan pasar fácilmente hacia afuera.

Este tipo de aparato puede, por ejemplo, ser utilizado para evitar que las frutas y que los vegetales se echen a perder. Ello, doblando el tiempo que el producto es capaz de permanecer fresco en sitios remotos en los que no se puede acceder a una conexión de energía eléctrica.

Un nuevo tipo de enfriamiento

Lo que hace que este aparato pueda funcionar de esta manera es un sistema de enfriamiento radiativo. Este, constituye un proceso principal por el que la mayor parte de los objetos calientes pueden enfriarse. Emiten una radiación infrarroja de rango medio, que es la que se encarga de transportar la energía calorífica del objeto directamente hacia el espacio circundante. Esto tiene que ver con que el aire es muy transparente a la luz infrarroja.

Este nuevo dispositivo se basa especialmente en un concepto demostrado hace un tiempo atrás, donde también se hacía uso de un enfriamiento radiativo, pero se empleaba una barrera física, compuesta por una tira estrecha de metal, para poder protegerlo de la luz solar directa, evitando que se caliente. Por su parte, el aerogel proporciona un excelente aislamiento térmico que ha permitido resolver los faltantes de los sistemas anteriores. Además, el material es tan ligero que no añade peso en exceso al elemento de refrigeración.

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